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Phubbing

¿Quieres pasar tiempo de calidad con los tuyos? No seas un phubber
Sara vuelve a casa tras pasar la tarde con sus amigas de siempre. Carlos la espera ya con la mesa puesta y la cena casi lista:
- ¿Qué tal la tarde? ¿Alguna novedad de tus locas amigas?
- No, sin novedad en el frente. Nada destacable.
- Vaya, espero que al menos os echarais unas risas.
- Sí, alguna. Me ha dicho Juan que a ver si nos vemos a final de mes, que te va a machacar al futbolín. Y Carol quiere que vayamos a verla el mes que viene sin falta y, palabras textuales, "no hay excusa que valga" así que ya sabes, viajecillo al pueblo a la vista. Por cierto, mañana acuérdate de llamar a Pablo, no le he visto bien; yo creo que tiene algún problema. Y los de la Uni quieren montar un fiestón para finales de año con los muertos vivientes como temática.
- ¿Pero tú no salías con Patri, Isa y Carmen? No sabía que Juan y Carol estaban por aquí. Llamaré a Pablo pero la verdad, si está chungo no sé porqué no ha quedado conmigo en vez de con tanta gente. ¿En serio que has mezclado a los de la Uni con tus amiguitas de siempre, esas que son solo para tí? 
- ¿Ein? ¿Pero qué dices? Que no, que yo sólo que quedado con estas; con el resto he estado chateando
- Ah.... Flipo contigo... Con razón estas no tienen novedades... ¿no será que tú no te has enterado?
......

¿Sabes qué es phubbing? Si la respuesta es NO, te informo que es lo que ha estado haciendo Sara durante la quedada con sus amigas.

Malentendidos. Misunderstandings

MalentendidosLa tarde es calurosa, las ventanas del salón están abiertas pero la brisa no llega. Samantha y Jayden están despanzurrados en el sofá; uno en cada esquina, las piernas entrelazadas; aunque hace mucho calor, les gusta estar siempre en contacto. La tele frente a ellos está encendida pero sin voz, en su lugar, la música suena. De repente, Jay se pone de pié de un salto y mirando a Sam dice:
J: Bueno ¡qué!,  ¿terminamos en la habitación?
Sam da un respingo y se incorpora levemente:
S: Uf… Me da pereza sólo de pensarlo cari, con lo a gustito que estamos aquí…
J: Venga peque, será divertido.
Sin reaccionar aún; Sam levanta una ceja a la par que mira a Jay. Está visiblemente extrañada:
S: ¿Divertido? No se yo…
J: Va, un pequeño esfuerzo, yo te ayudo. Te prometo que merecerá la pena.
Jay le ofrece la mano con gesto cariñoso.
S: ¿Lo dices en serio? Me sorprende que quieras hacerlo pero que pienses que será divertido me alucina.
J: Yo siempre quiero hacer cosas contigo.
Una amplia y pícara sonrisa aparece en la cara de Jay. Sam le sonrie levemente, se hace la remolona y pone su carita de pena:
S: ¿Y si hacemos juntos que vemos la peli?
J: No me seas perezosa, confía en mí.
S: Eso siempre.
Y mientras coge la mano de Jay para levantarse añade:
S: Vete preparándote que voy a por un poco de agua fresquita. ¿Quieres?
J: No, agua no, pero tráeme unos hielos.
S: ¿Hielos?
J: Hielos
S: Vale
A Sam le extraña la petición pero no dice nada, se da media vuelta y se dirige a la cocina. No ha dado dos pasos cuando se da cuenta que posiblemente quiere el hielo para refrescarse; con el calor que está haciendo, el esfuerzo le pasará factura más de lo normal.

Fifty Shades of Grey. 50 Sombras de Grey. Así lo veo yo

     ¿Te ha pasado alguna vez que no encuentras las palabras adecuadas para explicar porqué te ha entusiasmado algo? ¿Has sentido impotencia por no ser capaz de transmitir correctamente tus sentimientos? Pues eso mismo me pasa a mí con 50 Sombras de Grey (FSOG por sus siglas en inglés). Te pongo un poco en contexto.
     Siendo sincera he de decir que al principio, cuando todo el mundo y en todas partes se hablaba del libro erótico del momento, el libro que se adentraba en las relaciones BSDM y que básicamente te ponía a cien casi con cada página, pues bien, en aquellos momentos, la verdad es que con la sinopsis que se hacía de la trilogía, no tenía ninguna intención de leerla; a priori ese tipo de lectura no me gusta. Pero de repente un día hablando con una prima que lo había leído me dijo, léelo, conociéndote te va a encantar. Decidí entonces darle el beneficio de la duda, lo leí y me encantó. La historia me atrapó de tal manera que tardé menos de una semana en leer la trilogía completa, sí, más de mil quinientas páginas.

¿Bendita realidad?


Las prisas no son buenas... ¿Cuántas veces has oído esa frase? ¿Cuántas te has parado a pensar en ella? Lamentablemente, muchas veces sólo lo hacemos cuando nos vemos obligados por las circunstancias.
     Llevamos una vida tan acelerada que rara vez le dedicamos nuestro tiempo a las cosas que verdaderamente importan. La mayoría del tiempo ocupan nuestro tiempo las cosas banales, esas que nos producen una satisfacción casi inmediata. También atendemos de forma inmediata todo aquello que nos produce cierta incertidumbre o curiosidad.
     No es que esta forma de pasar por la vida esté mal, para nada. Cada uno con sus circunstancias toma las decisiones que considera más oportunas en cada momento pero ¿tomaríamos las mismas decisiones si nos paráramos a pensar un poco más en el momento de después? Sinceramente, creo que no. Por desgracia muchas veces nos vemos atrapados en una vida frenética que hace que olvidemos o bajemos de prioridad lo que en momentos de calma consideramos más importante para nosotros.
     En esta sociedad

Tu peor enemigo

¿Alguna vez has pensado que no has encontrado tu media naranja debido a tu físico? Esto para muchos es una auténtica estupidez, entre ellos mi yo consciente, pero en algún rinconcito no tan escondido de mi cerebro, hay una voz que una y otra vez me dice que no es así; es mi parte iracional que me dice con absoluta certeza que no encontraré a mi media naranja hasta que mi aspecto cumpla los cánones de belleza establecidos hoy en día. Obviamente es un tema del que no te gusta hablar con nadie; como mucho se te escapa un comentario dejando clara tu postura cuando sale el tema pero, cuando alguien intenta profundizar, pones en marcha todas tus armas para cambiar de tema. La mayoría de veces lo consigues y no porque tengas un control absoluto sobre el arte de la distracción sino porque tus interlocutores, normalmente tus amigos, se apidan de tí porque saben la ansiedad que ese tema te provoca y lo irracional de tu postura al respecto. Pues en una de esas ocasiones, una amiga simplemente me dijo, "mira el vídeo del enlace que te voy a mandar" y me mandó un whatsapp con el link. ¿Tienes curiosidad? Te recomiendo que antes de seguir leyendo lo mires, puedes hacerlo aquí.

¿Española o Francesa?

Ha llegado el buen tiempo y cuando me he levantado un sol radiante entraba por la ventana así que he decidido que el mundo de Pope hoy comenzaría con un maravilloso paseo bajo los rayos de nuestro amigo Lorenzo. Tras unos minutos he cogido las llaves y he salido por la puerta y mientras paseaba ha pasado lo de siempre, mi cuerpo permanecía en este mundo pero mi mente se trasladó a otro sitio; y en esas estaba cuando de repente algo me atrajo de nuevo a la realidad. En la terraza de una pequeña cafetería había una pareja discutiendo, pero lo que